jueves, 28 de mayo de 2015

Tierra & Fuego

Éramos algo así como una unidad, con fuerza de atracción que lo superaba todo, todo lo antes visto.
Cada vez que la veía, sentía como un imán dentro que me arrastraba hasta ella, éramos polos opuestos claramente, no congeniábamos en nada más que no fuera amarnos con locura.
Al principio ella nunca me veía, pero yo siempre que podía llenaba mis ojos con su hermosa cara.
La vi llorar y discutir, y bailar y sonreír… con otras, con otros.
Algunas veces quería decirle que aunque ella no supiera quién era yo, yo lo sabía todo de ella y al decir todo, me refería a la música que salía cada vez que la veía caminar cerca mío, o cada vez que sus ojos se topaban con los míos y me podía producir taquicardia, y me hacía sentir un volcán por dentro, a punto de hacer erupción.
Estuve tratando de controlar ese volcán dentro mucho tiempo, un año o dos tal vez.
Sabía que cerca de ella no era una zona segura, algo dentro de mi me enviaba esa señal. La de cuidado que si te acercas más, no respondemos por tu seguridad.
Mientras más lejos me iba, más ganas tenía de estar cerca, pero ella seguía sin verme si quiera.
Un día no pude controlar nada, quería verla reír aunque no fuera conmigo, quería poder estar a su lado, aunque yo tuviera a alguien que quería estar a mi lado, que me amaba y que jamás se imaginaba que por dentro yo tenía un imán hacia otra persona.
Sin querer un día ya solo quería pasar tiempo con ella, con la mujer de la sonrisa hermosa sin importarme nadie más que yo. Fui egoísta, incumplí promesas, dañé y rompí el corazón de otra persona, me convertí en lo que llaman una paría. Alguien que no piensa en el dolor ajeno.
La única excusa que puedo usar es mi verdad, yo hice lo que mi corazón sintió siempre, yo no quise dañar a nadie, pero el amor me llegó de golpe… como una bandada de pájaros que se posan todos juntos a la vez en un árbol. No podía alejarme de ella, su imán cada vez me atrapaba más y me hacía sentir que volábamos juntas, que el mar y las tardes con puestas de sol estaban hechas para ella y para mí. Ella me amaba con ternura, con sus detalles tiernos con su bondad gigante del corazón, y yo también sentía lo mismo, pero hice tanto daño que me perdí, que me confundí y equivoque mi camino, desperdicie momentos, rompí esperanzas… sólo por tener culpa.
Por qué amor, así como te lo cuentan en las pelis… solo lo he sentido por ella (se llama igual a mi) ¿qué clase de coincidencia puede ser esa?
Pero cuando yo pude abrir mis ojos, y liberar todo lo que sentía dentro, ella dejó de quererme… el dolor  y la decepción se la llevó a otro lugar… y nunca más pude rescatarla.
Yo la amaba con mi vida, y no lo supe hasta ese momento, así de cruel es la vida. Te muestra el camino tarde, cuando uno ya lo ha destrozado.
Caminaría un camino completo de nuevo para remediar esas cosas, si se pudiera.
Por que la única verdad es que cada segundo que vivo, lo vivo pensando en ella. En sus ojos mirándome fijamente, amándome, y protegiéndome… solo pienso en el futuro que quería compartir junto a ella. Y en el vacío que dejó en mi vida al marcharse.
Vivimos momentos eternos, de esos que uno siente que después de ahí, se puede morir en paz.
Todos esos los guardé dentro, para llenarme el alma cada vez que la extraño y ella no está.
Pero no quiero vivir de recuerdos, porque mi corazón la llama por las noches pero ella no responde, se mudo lejos de mí y no me quiso llevar con ella.
En sus maletas se llevó mi corazón, mi esperanza, y mi orgullo… Yo lo dejé todo por cada uno de sus lunares y abrí completamente  mi alma, como nunca nadie más la vio. Y ella al ver todo eso salió corriendo y me dejó sola, sola en el andén esperando un tren que nunca regresará por mí.
Ojalá la vida algún día me la traiga de vuelta, se lo voy a dejar al destino, el mismo fue quien me la puso enfrente. Pero si usted que lee esto la ve por algún lugar, dígale que es mi vida y que al irse se lo ha llevado todo, y aquí dentro no me ha dejado nada. Que está en cada lugar, que mi cama es un desierto frío donde sólo me ahogo en arena, cada vez que quiero descansar.
Dígale que el único lugar donde me sentí en casa, como en mi propio hogar fue en su corazón.
Como extraño dormir en su pecho… como la extraño a ella.

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